El Eco de los
Valles 20 de Marzo de 1908
Horroroso crimen DESDE
ALLES
Como a las siete de la noche del día 15 del corriente empezó
a circular por esta capital la noticia de que momentos antes se
había cometido un crimen en el pueblo de Ruenes, a cuyo rumor
se le dio más crédito al saberse, que en aquella dirección
había salido precipitadamente el juzgado municipal, y cuya
fatal noticia (la del suceso) desgraciadamente fue confirmada.
Lo ocurrido, según la versión que oímos sobre
el terreno a personas imparciales, fue lo siguiente:
De seis y media a siete de la tarde de dicho día se encontraron
tomando unas copas de sidra en el establecimiento de Ángel
Guerra Cotera, entre otros, Francisco del Prado Fernández,
de 28 años, natural de Novales, Santander, de oficio zapatero
y casado en dicho pueblo de Ruenes; que hallándose éste
tomando sidra, como queda dicho, entró el joven de 22 años
Juan González Díaz, a quien se dirigió el Francisco
del Prado y le dijo: ¿no pagas unas copas? contestándole
aquél, “que sí” y dio orden al tabernero
para servirlas, pero antes de que el tabernero tuviera tiempo para
cumplir la orden, y sin mediar frase alguna de incomodo ni disensión,
el Francisco se abalanza rápidamente sobre Juan González
acribillándole a puñaladas, con una navaja vulgar,
cayendo en el acto desplomado al suelo y sin articular palabra alguna
el desgraciado Juan González Díaz. En este estado
el criminal huyó, pero todavía creyendo que no había
fallecido, fue a su domicilio, armóse de una cuchilla del
oficio, y se dirigió de nuevo, con ella en la mano, hacia
el sitio donde acababa de cometer el horrendo crimen. En el trayecto
fue encontrado por su oficial Sabino Llano González, el que
al parecer le dijo, ¡pero a donde vas, si a Juan le has matado!
dando entonces él vuelta en dirección a su domicilio,
donde en aquel acto llegó don José Corral López,
juez municipal, acompañado de varios vecinos, y al ser este
reconocido por el criminal, entró presurosamente en su casa
cerrando la puerta. A ella se llegó el señor Juez
con un valor que en este caso rayó la temeridad (así
lo reconocían cuantas personas lo presenciaron) picó
á la puerta contestando el Francisco del Prado a quien el
dicho señor Juez le dio la orden de detenido, y le advirtió
que si pretendía salir sin su consentimiento mandaría
hacer fuego contra él.
Desde aquel momento se constituyó el Juzgado, y su primera
disposición fue disponer de todas las armas existentes en
el pueblo, y con ellas hacer guardia en los alrededores de la casa
a fin de evitar la fuga del reo y sin descansar siguió instruyendo
las diligencias que el caso requería.
La noche estaba tempestuosa, llovía y nevaba copiosamente,
a pesar de lo cual los vecinos que se les había encomendado
dicha vigilancia permanecieron en sus puestos como aguerridos soldados;
en los primeros momentos el Juzgado reclamó una pareja al
puesto de la Guardia Civil de Panes, y a las tres en punto de la
madrugada llegó á Ruenes el digno y activo Comandante
de dicho puesto don Jerónimo Ordás Rodríguez
y una pareja a sus órdenes, quien, en cumplimiento de su
deber, tan pronto recibió la orden del Juez, salió
de Panes precipitadamente, despreciando la tempestad y temporal
reinante, de tal modo que, cuando llegaron a presencia del Juzgado,
no traían hilo seco.
Al amanecer del día 16, o sea a las pocas horas de la llegada
de éstos, se dirigió el Juzgado y dicha fuerza armada
a la casa donde se encontraba el reo, dando entonces el señor
Juez al Comandante la orden de proceder a la detención y
penetrar en la casa lo que se llevó a cabo seguidamente haciéndose
cargo del preso dicho Comandante para conducirle a la cárcel
de partido a disposición del señor Juez de instrucción.
A las siete de la mañana del día 16 llegó
el parte a Llanes, y tan pronto tuvo conocimiento de él el
digno Juez de instrucción D. Eduardo Sánchez dispuso
la salida de aquél Juzgado para el lugar del suceso pero
al llegar a la Concha de Buelles, ya iba por allí una pareja
conduciendo al reo, dando orden de regresar con él a Panes,
de donde volvió a salir seguidamente para Llanes, juntamente
con el reo.
El día 17 a las nueve de la mañana se practicó
la autopsia del cadáver, el que presentaba seis heridas inciso
cortantes, siendo las más graves una en la ingle derecha,
y otra en la parietal izquierda y cuello con sección de la
carótida.
El suceso que queda relatado causó profunda indignación
no solo en Ruenes, sino en todo el término municipal, donde
la víctima gozaba de generales simpatías por sus bellas
cualidades: así que al mismo tiempo que elevamos a Dios plegarias
por el eterno descanso del infortunado Juan, le pedimos consuelo
y resignación para sus afligidos padres por tan rudo golpe
don Francisco González Álvarez, alcalde de este concejo,
y doña Cándida Díaz Posada y demás familiares,
y que no volvamos a presenciar actos tan salvajes como el que quedó
relatado.
Descanse en paz.
El Corresponsal.
Alles y Marzo de 1908. |